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Cada Viernes Santo la imagen de la Soledad sale de la Catedral envuelta en luto y penas a desafiar la noche. Es una de las imágenes más queridas en la ciudad. Tal vez porque al mirarla todos vemos reflejadas en sus lágrimas las nuestras, tal vez porque a todos tarde o temprano nos sale al encuentro la soledad, el vacío inmenso de los que ya no están.

Lograr la imagen de la Soledad que vemos hoy no ha sido fácil.  La hermandad de la Soledad ha estado buscado durante siglos el rostro perfecto para su Virgen. La cofradía se funda en 1645 y desde entonces hasta ahora han pasado casi cuatro siglos y cinco imágenes, cuyos rostros no terminaban nunca de convencer a los cofrades.

De la primera Virgen de la Soledad no se sabe con certeza ni cómo era ni qué fue de ella.

La segunda imagen de 1759., según la prensa de la época, procesionaba :

cubierta de un manto negro y una corona de espinas ensangrentada en las manos.

Luto, sangre y espinas… Pero algo había en aquel rostro que no convencía a los cofrades, porque reclaman que sea modificado. No hay datos para confirmar si se llega a realizar el cambio. Esta segunda imagen de la Soledad se encuentra actualmente, y desde 1904, en la capilla del cementerio.

Fotografía de  El Lábaro de 9 de abril 1909

En 1905 la cofradía saca a la calle su tercera virgen de la Soledad.

Dibujo de El Salmantino : periódico semanal de 5 de abril de 1912

Pero tampoco alcanzan el rostro soñado porque sólo diez años después del estreno, en 1915, la cofradía quiere otro rostro más expresivo. Se lo encargan al salmantino Manuel Iglesias Recio, que según la prensa del momento era un eminente escultor, formado en la Escuela de San Fernando de Madrid. —El Museo del Prado conserva una cabeza en bronce que es obra suya—.

La nueva imagen se describe en la prensa como:

artística y magnífica

Dibujo de El Adelanto 31 de marzo de 1928

Esta Soledad “artística y magnifica” fue a parar al final a la finca Fuente Pedraza en La Velles —propiedad de un miembro de la cofradía— a una capilla en la que al parecer se celebraban misas para la gente de las proximidades.

La Hermandad de la Soledad sigue buscando la imagen perfecta y en 1940 se encarga a Mariano Benlliure la realización de una nueva Virgen de la Soledad —la quinta—. Benlliure acepta realizar cabeza, manos y pies. Al año siguiente la entrega a la cofradía,

Fotografíá de El Adelanto, 10 de abril de 1941

Pero otra vez más los hermanos no están muy conformes con los resultados. Quieren para la Soledad facciones menos duras. En 1943 Benlliure se aviene a perfeccionar la imagen y darle el que será el sexto— y hasta ahora definitivo— rostro de la imagen, al que se añaden lágrimas de diamantes en 1960, y así es como llegamos a la Soledad actual.

Trescientos quince años han tenido que pasar hasta lograr una Soledad con el rostro que vemos. Un rostro que ha conectado con los cofrades y también con los salmantinos y visitantes, que año tras año acompañan a la Soledad en multitud a lo largo de su recorrido por la ciudad.

El rostro de la imagen sigue teniendo cierta dureza en las facciones. Pero no podía ser de otra manera porque la vida es muy dura. Ella es una mujer —una chica en realidad, porque la imagen representa a una joven— una chica fuerte que, aún envuelta en lágrimas, afronta la oscuridad con una mirada que parece observar un horizonte más allá del dolor y de la pena, donde habita la esperanza.

Y da igual si eres o no creyente, cada Viernes Santo, esta chica fuerte de mirada esperanzada se abre paso en la oscuridad de la noche y sale en procesión al encuentro de tus nieblas solitarias, de tus lutos y te dice: ¿no me ves a mí? pues venga, tú igual, como yo, deja de llorar y tira, paso a paso, siempre adelante, a pesar de todo.

BIBLIOGRAFÍA

  • Breve Historia de la Hermandad de la Soledad. Lorenzo Turrado
  • El Lábaro Diario Independiente: 9 de abril de 1909
  • El Adelanto: 13 de abril de 1905; 3 de abril de 1912; 9 de abril de 1914; 12 de marzo, 3 de abril de 1915

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